Neurosens A Coruña

Trastornos alimentarios

Los Trastornos Alimentarios, anteriormente denominados Trastornos de la conducta alimentaria, son patologías de base psicológica que pueden tener graves repercusiones a nivel de salud en las personas que las padecen. Se tratan de trastornos complejos y de difícil abordaje, que suponen un gran sufrimiento tanto a nivel personal como familiar.

¿Qué patologías se encuentran dentro de los trastornos alimentarios?

Dentro de esta clasificación, podemos distinguir entre diferentes diagnósticos que van desde la restricción alimentaria hasta la sobreingesta, e incluyen los siguientes:

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Trastorno alimentario

¿Qué signos pueden indicar la presencia de un trastorno alimentario?

La detección precoz del trastorno suele vincularse estrechamente con una evolución favorable tras el inicio del tratamiento, por lo que resulta fundamental poder identificar algunos signos o síntomas que pueden mostrar las personas que se encuentran en esta situación, y que pueden agruparse en distintas categorías:

Trastorno alimentario

¿Cómo intervenimos en los trastornos alimentarios?

La conceptualización tradicional del tratamiento de estos trastornos parte de la perspectiva de intervenir en relación a la conducta alimentaria como síntoma principal. Sin embargo, aunque la alteración en los patrones alimentarios y la distorsión de la imagen corporal suelen estar en la base de estos trastornos, estos síntomas pueden estar actuando como una estructura de protección para el usuario, aprendiendo a regular sus emociones y conflictos a través de la alimentación. 

Por este motivo, en Neurosens creemos en la necesidad de cambiar el enfoque de intervención hacia nuevas perspectivas como la de EMDR (desensibilización y reprocesamiento por medio de los movimientos oculares), que permitan emplear un enfoque integrador de las estructuras de apego y protección propias de cada persona usuaria.

Uno de los aspectos más innovadores que aporta el EMDR en el tratamiento de estos trastornos es la eficacia de la intervención, así como la posibilidad de ser aplicado a personas de todas las edades, incluidos niños y adolescentes. El enfoque EMDR proporciona oportunidades para reelaborar los traumas del pasado, así como para mejorar las habilidades personales y recursos individuales, aumentar la autoconfianza a la hora de enfrentar los retos de la vida diaria y de resolver los síntomas de los trastornos alimentarios, que frecuentemente tienden a cronificarse.

Preguntas frecuentes

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son problemas de salud mental relacionados con la forma en que una persona se relaciona con la comida, el peso y la imagen corporal. 

Incluyen alteraciones en los hábitos alimentarios, pensamientos obsesivos sobre el cuerpo o la alimentación y comportamientos que pueden afectar gravemente a la salud física y emocional.

Algunas señales de alerta pueden ser la preocupación constante por el peso o la comida, evitar determinados alimentos, episodios de atracones, conductas compensatorias como vómitos o ejercicio excesivo, o un malestar intenso con la imagen corporal. Si estos pensamientos o comportamientos afectan a tu vida diaria, es importante consultar con un profesional especializado.

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No. Aunque se manifiestan a través de la alimentación, los TCA están relacionados con aspectos emocionales, psicológicos y sociales. Factores como la autoestima, la ansiedad, la presión social o experiencias personales pueden influir en su desarrollo y mantenimiento.

No. Aunque históricamente se han diagnosticado más en mujeres, cada vez se detectan más casos en hombres. Los TCA pueden afectar a cualquier persona independientemente de su género.

Sí. Con un tratamiento adecuado y especializado, muchas personas logran recuperarse y mejorar significativamente su relación con la comida y con su cuerpo. La intervención temprana aumenta las probabilidades de recuperación.

Sí, pueden influir. Los ideales de belleza irreales, la comparación constante o los mensajes sobre el cuerpo y la alimentación pueden aumentar la insatisfacción corporal y favorecer el desarrollo de conductas poco saludables.

La anorexia nerviosa se caracteriza principalmente por una restricción severa de la alimentación y un miedo intenso a ganar peso. En la bulimia nerviosa aparecen episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias como vómitos, laxantes o ejercicio excesivo.

Sentir culpa de vez en cuando puede ser normal, pero si esta sensación es frecuente, intensa o afecta la manera de comer, podría indicar que la relación con la alimentación no es del todo saludable.

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