Neurosens A Coruña
Trastornos alimentarios
Los Trastornos Alimentarios, anteriormente denominados Trastornos de la conducta alimentaria, son patologías de base psicológica que pueden tener graves repercusiones a nivel de salud en las personas que las padecen. Se tratan de trastornos complejos y de difícil abordaje, que suponen un gran sufrimiento tanto a nivel personal como familiar.
¿Qué patologías se encuentran dentro de los trastornos alimentarios?
Dentro de esta clasificación, podemos distinguir entre diferentes diagnósticos que van desde la restricción alimentaria hasta la sobreingesta, e incluyen los siguientes:
- Otros trastornos alimentarios o de la ingestión de alimentos especificados o no, correspondiendo estas últimas categorías a aquellas presentaciones de los trastornos alimentarios que no cumplen en su totalidad los criterios de los diagnósticos anteriores.
- Pregorexia o manifestación de un Trastorno Alimentario durante la etapa perinatal cuya presencia puede repercutir en el/la bebé, el vínculo entre este y la madre e incluso en la lactancia.
- Anorexia.
- Bulimia.
- Trastorno por atracón.
- Pica.
- Trastorno por rumiación.
- Trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos.
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Trastorno alimentario
¿Qué signos pueden indicar la presencia de un trastorno alimentario?
La detección precoz del trastorno suele vincularse estrechamente con una evolución favorable tras el inicio del tratamiento, por lo que resulta fundamental poder identificar algunos signos o síntomas que pueden mostrar las personas que se encuentran en esta situación, y que pueden agruparse en distintas categorías:
- Emocionales: suele presentarse una notable pérdida de interés en las actividades que le resultaban agradables, estado de ánimo irritable o triste, baja autoestima, elevado miedo a subir de peso, ansiedad ante aquellos aspectos relacionados con la alimentación, sentimientos de culpa y vergüenza y dificultades para identificar, reconocer y expresar sus sentimientos.
- Cognitivos: tiende a presentarse cierto enlentecimiento, mayor atención hacia los detalles frente al procesamiento en conjunto de la información, la presencia de pensamientos intrusivos relacionados con la alimentación, percepción del cuerpo de forma sobredimensionada o comentarios despectivos hacia su propio cuerpo.
- Conductuales: es frecuente que se comiencen a realizar dietas restrictivas o se presenten cambios bruscos en el tipo de alimentación, que presenten un excesivo y repentino interés en cocinar, la presencia de un comportamiento extraño con respecto a la alimentación (con conductas como evitar las salsas, retirar el aceite o trocear en exceso los alimentos), aumento del consumo de agua, aumento del ejercicio físico, visitas al WC tras la ingesta de alimentos…
- Físicos: pérdida de peso/desnutrición, amenorrea, aumento y/o cambio del vello corporal, dificultades en el sueño, presencia de marcas en los nudillos, dificultades gastrointestinales, problemas dentales, fatiga, debilidad muscular, arritmias, bradicardias e incluso fallos cardíacos.
Trastorno alimentario
¿Cómo intervenimos en los trastornos alimentarios?
La conceptualización tradicional del tratamiento de estos trastornos parte de la perspectiva de intervenir en relación a la conducta alimentaria como síntoma principal. Sin embargo, aunque la alteración en los patrones alimentarios y la distorsión de la imagen corporal suelen estar en la base de estos trastornos, estos síntomas pueden estar actuando como una estructura de protección para el usuario, aprendiendo a regular sus emociones y conflictos a través de la alimentación.
Por este motivo, en Neurosens creemos en la necesidad de cambiar el enfoque de intervención hacia nuevas perspectivas como la de EMDR (desensibilización y reprocesamiento por medio de los movimientos oculares), que permitan emplear un enfoque integrador de las estructuras de apego y protección propias de cada persona usuaria.
Uno de los aspectos más innovadores que aporta el EMDR en el tratamiento de estos trastornos es la eficacia de la intervención, así como la posibilidad de ser aplicado a personas de todas las edades, incluidos niños y adolescentes. El enfoque EMDR proporciona oportunidades para reelaborar los traumas del pasado, así como para mejorar las habilidades personales y recursos individuales, aumentar la autoconfianza a la hora de enfrentar los retos de la vida diaria y de resolver los síntomas de los trastornos alimentarios, que frecuentemente tienden a cronificarse.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los trastornos de la conducta alimentaria?
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son problemas de salud mental relacionados con la forma en que una persona se relaciona con la comida, el peso y la imagen corporal.
Incluyen alteraciones en los hábitos alimentarios, pensamientos obsesivos sobre el cuerpo o la alimentación y comportamientos que pueden afectar gravemente a la salud física y emocional.
¿Cómo saber si tengo un trastorno de la conducta alimentaria?
Algunas señales de alerta pueden ser la preocupación constante por el peso o la comida, evitar determinados alimentos, episodios de atracones, conductas compensatorias como vómitos o ejercicio excesivo, o un malestar intenso con la imagen corporal. Si estos pensamientos o comportamientos afectan a tu vida diaria, es importante consultar con un profesional especializado.
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¿Los trastornos alimentarios son solo un problema de comida?
No. Aunque se manifiestan a través de la alimentación, los TCA están relacionados con aspectos emocionales, psicológicos y sociales. Factores como la autoestima, la ansiedad, la presión social o experiencias personales pueden influir en su desarrollo y mantenimiento.
¿Los trastornos alimentarios sólo afectan a mujeres?
No. Aunque históricamente se han diagnosticado más en mujeres, cada vez se detectan más casos en hombres. Los TCA pueden afectar a cualquier persona independientemente de su género.
¿Se pueden curar los trastornos de la conducta alimentaria?
Sí. Con un tratamiento adecuado y especializado, muchas personas logran recuperarse y mejorar significativamente su relación con la comida y con su cuerpo. La intervención temprana aumenta las probabilidades de recuperación.
¿La presión social y las redes sociales influyen en los TCA?
Sí, pueden influir. Los ideales de belleza irreales, la comparación constante o los mensajes sobre el cuerpo y la alimentación pueden aumentar la insatisfacción corporal y favorecer el desarrollo de conductas poco saludables.
¿Qué diferencia hay entre anorexia y bulimia?
La anorexia nerviosa se caracteriza principalmente por una restricción severa de la alimentación y un miedo intenso a ganar peso. En la bulimia nerviosa aparecen episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias como vómitos, laxantes o ejercicio excesivo.
¿Es normal sentir culpa después de comer?
Sentir culpa de vez en cuando puede ser normal, pero si esta sensación es frecuente, intensa o afecta la manera de comer, podría indicar que la relación con la alimentación no es del todo saludable.
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